miércoles, 23 de julio de 2014

Sigo gritando para "cambiar al mundo"



"¿Acaso sera verdad lo que dicen? ...
¿Los cuentos, estan hechos para que los niños duerman y para que los adultos despierten?"

¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯ Llegó una vez un profeta a una ciudad y comenzó a gritar, en su plaza mayor, que era necesario un cambio de la marcha del país. El profeta gritaba y gritaba y una multitud considerable acudió a escuchar sus voces, aunque más por curiosidad que por interés.
Y el profeta ponía toda su alma en sus voces, exigiendo el cambio de las costumbres. Pero, según pasaban los días, eran menos cada vez los curiosos que rodeaban al profeta y ni una sola persona parecía dispuesta a cambiar de vida. Pero el profeta no se desalentaba y seguía gritando.
Hasta que un día ya nadie se detuvo a escuchar sus voces. Mas el profeta seguía gritando en la soledad de la gran plaza. Y pasaban los días... Y el profeta seguía gritando... Y nadie le escuchaba...
Al fin, alguien se acercó y le preguntó:
- ¿Por qué sigues gritando? ¿No ves que nadie está dispuesto a cambiar?
- Sigo gritando -dijo el profeta- porque si me callara, ellos me habrían cambiado a mí."

- José Luis Martín Descalzo
______________________________________________________________________________

Una idea simple y muy necesaria. No se debe "trabajar" porque esperamos que se va a conseguir un fruto, sino ante todo porque es nuestro "deber", porque creemos en lo que decimos y en lo que hacemos. Por que este mundo está lleno de reformadores que no han empezado siquiera a reformarse a si mismos...